"Os Rodamontes Te Desean Buen Día "

xoves, 7 de maio de 2015

6 Motivos del por qué llevas el pulso alto


Cuando alguien se da cuenta que lleva unas cuantas pulsaciones más que el vecino de grupeta y que sus habituales compañeros de fatigas, comienza a entrar en serio riesgo su integridad. Por un lado pierde la atención de la rueda del que lleva delante ya que va más preocupado de echar el ojo al pulsómetro del que tiene al lado y más posibilidades de sufrir una tortícolis si la salida es muy larga.
De entrada, no es cuestión de alarmarse porque la situación se adapta perfectamente al dicho: las comparaciones siempre son odiosas. Aquí tienes unos motivos que pueden darte unas pistas por dónde pueden ir los tiros y por qué las pulsaciones pueden subir anormalmente o eso crees:







1 – Fijarse en las pulsaciones en vez del %

Para poder ser objetivo, lo que interesa es el porcentaje al que vas trabajando sobre la frecuencia cardiaca máxima y no las pulsaciones. Por ejemplo, si tienes 200 pulsaciones y tu compañero 175, si vais al 70% de la frecuencia cardiaca máxima, quiere decir que en tu caso llevarías 140 pulsaciones y el otro 122 pulsaciones. ¡Ya ves!, 18 pulsaciones de diferencia y sin embargo vais trabajando en la misma zona.

2 – Estar incubando alguna enfermedad

Si sabes que normalmente vais a la par en el ritmo cardiaco y ese día, sí llevas bastantes más pulsaciones que tu compañero, todo indica que estás incubando algún proceso infeccioso y ya llevas el organismo alterado. Ya saldrá…

3 – No haber recuperado

Si después de entrenar calidad, el pulso no desciendo del mismo modo que en unos días atrás, puede ser síntoma de que no has recuperado del todo y quizás necesites más descanso.

4 – Necesitas hacer un parón

Si ves que las pulsaciones ya no descienden como en semanas pasadas, y además, no llegas fresco a casa aún con los mismos kilómetros que antes, puede ser indicativo de que debes comenzar a realizar una transición para despedir la temporada o visualizar otro pico de forma.

5 – Cansancio orgánico

Si te encuentras en la base y ves que al final de la sesión, última hora, por ejemplo, llevas el pulso que no baja, es normal debido al cansancio orgánico y con el paso de las semanas, lo tendrás controlado.

6 – Falta de hidratación

Si hace mucho calor y no has bebido lo suficiente, la pérdida de plasma hará que el pulso sea mucho más alto de lo normal ya que la sangre se espesa. Sobre todo si no estás bien entrenado.

Dudas ante un accidente de Bicicleta


 Todos los pasos a seguir:

Se adjunta un interesante informe, redactado por profesionales jurídicos, donde se redacta como actuar ante un accidente en bicicleta y sobre todo como funcionan las compañías aseguradoras, principalmente para conocimiento de aquellos que siguen participando en pruebas no federadas y donde el organizador afirma que dispone de seguro para la prueba. Aquí queda palpable que la única compañía que va a responder ante un accidente en una prueba federada es la mutualidad deportiva contratada por la federación.
Una gran parte de las consultas que la sección de seguridad vial recibe tienen su origen en las preguntas que se plantean cuando una persona sufre un accidente. Lo sorpresivo del evento, la ignorancia generalizada de los pasos que se deben seguir y la ausencia de lo que se denomina “cultura del seguro” propicia que, en muchos casos, quedemos totalmente desprotegidos. A lo largo de este informe trataremos de ofrecer una guía clara y sencilla que nos sirva para orientarnos, porque, si bien no hay dos accidentes iguales, no es menos cierto que aprovechar unos conocimientos básicos puede dejar muy bien encauzado el que prospere una reclamación ante el responsable.
Y es que, como decíamos, no existen dos accidentes iguales. Unos son debidos a un atropello en el que interviene un vehículo a motor; otros, por un accidente deportivo en solitario. Puede ser que un compañero ciclista nos haga el afilador, o bien que haya una montonera. Podemos encontrarnos con un bache en la carretera que provoque una caída o con un cruce no vigilado en una competición y por la que asoma un coche… Y no hablemos de las variadas sentencias que los jueces dictan, según cada circunstancia y lo que se haya podido probar en el consiguiente proceso.
Vamos a tratar de sintetizar los casos más comunes o frecuentes y tratar de proponer unas rutinas sencillas pero imprescindibles. No es este artículo lugar para sesudas exposiciones doctrinales o legales, por lo que trataremos de evitar referencias a normativas jurídicas que, seguro, haría que la mayoría de vosotros desista de continuar leyendo. Este artículo está concebido como eminentemente divulgativo, una especia de guía del usuario imprescindible para que, de ocurrir una desgracia, los profesionales del derecho que os defiendan tengan las herramientas imprescindibles para actuar.
ACCIDENTES CAUSADOS POR UN VEHÍCULO A MOTOR: LOS PRIMEROS MOMENTOS
Imaginad que vamos circulando tranquilamente en bicicleta, por una carretera con un arcén estrecho, como tantas que tenemos la desgracia de padecer. Vamos en solitario, el tráfico es escaso. Súbitamente, sin previo aviso, notamos un fuerte impacto por detrás, salimos despedidos, caemos al suelo. Hemos sufrido un accidente y a partir de este momento comienzan una serie de circunstancias en las que es preciso mantener en la medida de lo posible la calma.
Primero.- Identificar al causante.
Esto que parece una obviedad se convierte muchas veces en el “quid” de la cuestión. Desgraciadamente cada vez más se están dando casos de vehículos que se dan a la fuga, por lo que se convierte en poco menos que imposible poder hacer responder al causante. Todos hemos experimentado el impulso de levantarnos inmediatamente tras una caída y pretender seguir dando pedales como medida de autodefensa –no ha pasado nada, puedo seguir- Pues bien, debemos cambiar este impulso por el del reflejo de levantar la vista y comprobar que quien nos atropella detiene su vehículo. Esto se dice fácil, pero, salvo pérdida de conocimiento, se puede lograr. La propia adrenalina liberada nos despertará el reflejo de alerta y mitigará momentáneamente las consecuencias del accidente. Si el vehículo se da a la fuga deberéis hacer un esfuerzo extraordinario para recordar el modelo, el color y la matrícula. Con esto ya estarán gran parte de los deberes hechos y la autoridad se encargará de localizar al causante.
Segundo.- No moverse.
Una vez comprobado que el causante del accidente está identificado, supongamos que detiene su vehículo y se interesa por nosotros. Pues bien, la tendencia que decíamos de seguir pedaleando hace que en la inmensa mayoría de los accidentes el ciclista se levante y trate de minimizar el suceso. Salvo lesiones más traumáticas en las que el ciclista pierda el conocimiento o tenga roturas impeditivas, éste suele considerar que todo se queda en un susto. Lo primero que comprueba es que se puede levantar, mira a ver si la bici está bien, y decide proseguir. CRASO ERROR ¡Cuántas veces ocurre que, tras una primera valoración en la que el ciclista piensa que se trata de un golpe sin importancia, al final las lesiones resultan ser de gravedad! Por ello, no fiarnos de la primera impresión. Siempre que recibamos un impacto, siempre, hay que llamar a los servicios de emergencias, al 112. Olvidaros del sentimiento de vergüenza, del miedo a que la familia se asuste, a que me tenga que ver un médico, a creer que no ha pasado nada.
Curiosamente existe un mito que conviene eliminar. Los accidentados suelen estar más preocupados por los daños materiales que los daños físicos. Pues bien, las indemnizaciones más voluminosas son consecuencia de las lesiones corporales. Por lo tanto, si bien se puede recuperar el importe de las piezas dañadas, una persona tiene derecho a que se le indemnice por las lesiones corporales.
¿Y por qué llamar siempre al 112?
Cuando hay un accidente en el que se dice que existen heridos –sin entrar a valorar la gravedad- rápidamente se activa un protocolo en el que se manda a una patrulla de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; Guardia Civil, policías autonómicas o locales, según el tipo de la vía y el lugar del suceso. Pero también se reclama la presencia de asistencias sanitarias.
Es entonces cuando se realiza un atestado en el que se investiga las causas del accidente. Este atestado es pieza esencial probatoria de las causas y responsabilidades del accidente. Por nuestra experiencia, sin la concurrencia del atestado, luego resulta mucho más complicado poder reclamar la indemnización pertinente.
¿Por qué la presencia de la Autoridad?
Porque el atestado elaborado por la Autoridad posee presunción de veracidad. En cambio, si no se investiga el accidente por los Agentes, al final podemos caer con un atropellador “espabilado” que encima diga que el culpable es el ciclista, o también puede ocurrir que el causante niegue los hechos una vez que se haya ido a su casita tan tranquilo. Entonces la compañía de seguros declinará su responsabilidad, y todo habrá sido en vano.
Mentalizaos que las compañías de seguros son máquinas de hacer dinero que, si no aparece en “los papeles” de un modo muy claro la causa del accidente que inculpe al conductor que nos atropella –o bien por atestado o por una declaración firmada por el causante del accidente en el parte amistoso en el que describa fielmente cómo ocurrió el accidente-, la compañía no se responsabilizará. Por eso es imprescindible que llamemos a la autoridad.
El parte amistoso serviría a los efectos probatorios, pero muchas veces los nervios de la situación propician que se rellenen defectuosamente y que, por ello, nuestras “amigas” las aseguradoras no se hagan cargo de la indemnización, No lo dejéis, pues, pasar aunque pueda parecer incómodo llamar al 112.
En el atestado se describe el lugar del accidente, se identifica el sentido de la vía. Se toma declaración a los implicados, y si hay testigos, se les interrogan in situ, con el enorme valor probatorio que ello implica al ser una declaración verdaderamente espontánea y no manipulada a posteriori. Se hace una reconstrucción del accidente, de las condiciones de la vía, y, sobre todo, se hace una valoración final en la que las estadísticas confirman que, cuando un ciclista es víctima de un accidente, la inmensa mayoría de las ocasiones el responsable es el conductor del vehículo a motor.
¿Por qué la presencia de la ambulancia?
En más ocasiones de las que hubiera deseado he tenido la ocasión de defender a ciclistas que vienen a mi despacho tras sufrir un accidente. Me describen que en su momento continuaron su trayecto y que, al llegar a casa y ducharse, fueron sintiendo cómo los dolores se intensificaban, Algunos tardarían incluso varios días en acudir al médico. De este modo fue diagnosticado un síndrome de latigazo cervical. A otros, luxaciones varias; y en los casos más graves, incluso, fracturas de vértebras. ¡Y habían ido a su casa por su propio “pedal”!
Pues bien. Sistemáticamente, los abogados defensores de las aseguradoras tratan de convencer al juez que las lesiones no son fruto del accidente por el que se reclama, sino que fueron sufridas posteriormente y por causas que nada tienen que ver con su asegurado. ¿Y por qué? Porque dicen que, de haber sufrido esas lesiones que el ciclista manifiesta, no habría éste podido continuar en bicicleta. Y basta comprobar que las fechas del accidente y de la asistencia médica no coinciden como para poder crearle dudas al juez.
La presencia de una ambulancia garantiza que las lesiones que se padecen son debidas al concreto accidente que sufrimos. Y sirven para diagnosticar lo que de verdad resulte consecuencia del impacto. No está de más curarnos en salud aunque realmente las consecuencias al final resultaren haber sido leves.
Pero es que, además, la presencia de una ambulancia será imprescindible para nuestro segundo paso: La acreditación de los daños físicos. Un parte de urgencias, una valoración médica inmediata y una evacuación en ambulancia muchas veces es la prueba de que las consecuencias del accidente existen.
DESPUÉS DEL ACCIDENTE
Una vez que esté cumplimentado el atestado y el informe de urgencias, es imprescindible pedir la baja laboral, si es que existen molestias o impedimentos reales. La baja laboral que ha de tramitar nuestro médico de familia es un documento imprescindible para poder demostrar que las lesiones revisten cierta gravedad. El propio médico, entonces, derivará hacia el especialista oportuno que nos inicie un tratamiento médico. No nos hagamos los “machotes”, que nadie tiene por qué trabajar estando enfermo.
Además, los días por incapacidad transitoria, o sea, baja laboral, se indemnizan específicamente por la aseguradora del causante.
Y lo que es más relevante: si alguien provoca un accidente, las lesiones padecidas deberán al menos necesitar de un tratamiento médico para que prospere la vía penal contra el causante. ¿Eso qué significa? Que si uno recibe un impacto y no necesita de tratamiento médico, o sea, se cura solo (ni es preciso vigilancia médica, ni puntos de sutura, ni medicamentos, ni rehabilitación) el causante no tendrá responsabilidad penal. Entonces sólo nos quedaría la vía civil, mucho más cara y compleja, lo que implica que si no quiere pagar la aseguradora por las buenas, deberemos demandarla y soportar gastos muy superiores.
Además, por la vía penal nos aseguramos que un doctor médico forense del Juzgado nos examine y que su informe sea, además de gratuito, un documento con valor probatorio pleno. Ese informe es la clave para poder valorar el daño corporal, y las aseguradoras no suelen discutirlos. Sin ese informe, no os quepa la menor duda que tratarán de pagar lo menos posible.
No olvidemos que es imprescindible que denunciemos expresamente al causante del accidente. Hay un plazo de seis meses que, si lo dejamos correr, pasará sin remedio.
Otro mito: Creer que basta que la Guardia Civil acuda al lugar del accidente y cumplimente el atestado para que responda el causante. Pues no basta. Habrá que ir a la Casa Cuartel o comisaría con posterioridad para formular expresa denuncia, o bien al Juzgado del lugar de los hechos para aportar un escrito de denuncia.
He visto, desgraciadamente, bastantes ocasiones en las que las aseguradoras “marean la perdiz” prometiendo un pago, citando al perjudicado para que pase por los servicios médicos de la propia aseguradora, volviéndoles a citar, dejar pasar los meses, mandar una cartita para más citaciones… y pasaron los seis meses para que prescribiera la acción penal. Y mucha gente desiste luego de reclamar por la vía civil (hay un año de plazo para esta última) ante el desembolso que ha de efectuar por los costes procesales que implica esta reclamación civil.
JUICIO
Una vez que todo se ha desarrollado conforme a las indicaciones que os apuntamos, se os citará para juicio de faltas en calidad de denunciante (salvo casos de gravedad especial que irá por la vía del delito) en la que será imprescindible, aunque no preceptivo, la concurrencia de un profesional del derecho que os defienda. Éste reclamará las cantidades que se ajusten a derecho y presentará las pruebas precisas. Pero, no lo olvidéis, si no seguís los pasos que os indicamos con todo detalle, la labor del abogado será mucho más limitada.
- ACCIDENTE DEBIDO AL MAL ESTADO DE LA CARRETERA
Quizás muchos no lo sepan, pero si sufro una caída por culpa de un bache, piedras en el asfalto, una rejilla donde se introduce la rueda, una defectuosa señalización de obras, un escalón lateral en el arcén, etc., ha de responder el titular de la vía. Es lo que se llama responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas.
Sin embargo la cosa es un poco más complicada. Primero, porque el procedimiento es más complejo, dado que se debería en todo caso entablar una reclamación administrativa previa ante el dueño de la carretera (ayuntamiento, diputación, comunidad autónoma, Ministerio de Fomento, en su caso) en el que ya hay que probar que la caída fue consecuencia de un mal estado de la vía o por alguna otra de las que os dábamos ejemplos. Pero, además, es necesario pedir una cantidad concreta en concepto de indemnización.
Esta primera fase previa es realmente compleja, por tratarse de un procedimiento administrativo en toda regla. Es preciso aportar prueba, hacer cálculos de daños materiales y físicos, y hay que tener conocimientos muy técnicos para poder simplemente hacer formular esta reclamación.
Cuando tengáis una caída por este motivo es más preciso si cabe llamar a las asistencias sanitarias y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Deberéis quedaros en el sitio, y cuando aparezca la Fuerza Pública explicarles con claridad que la causa del accidente es un bache, una rejilla… Pedidles que hagan atestado y que consignen la causa. Que a ser posible tomen las medidas del bache, rejilla, situación del obstáculo… o que expliciten el estado de la vía.
Sin esta prueba deberéis acudir a testigos cualificados, pero muchas veces el desconocimiento hace que nos vayamos del lugar sin obtener la prueba de que la causa del accidente es un mal estado de la vía. Posteriormente, sin esta prueba, el titular de la vía negará sistemáticamente que la caída sea debida a la causa que invocáis. No os penséis que la Administración va a reconocerlo. Se defenderá como todo hijo de vecino. Sin embargo, si la fuerza instructora hace los deberes, os aseguro que la cosa cambia.
Los cálculos indemnizatorios son complejos, y hace falta que un profesional os lo calcule, tanto un perito médico como un jurista. Cuidado, porque si tratamos de hacer el cálculo “a ojo de buen cubero” o lo que me dicte mi capricho, entonces SEGURO que la acción se perderá.
Lo normal –o sea, casi siempre- es que, tras la instrucción del expediente, o bien NIEGUEN el deber de pago, o simplemente no contesten. Tras dictarse resolución negativa, o si transcurren seis meses de “silencio administrativo”, habrá que entenderse la desestimación de la acción, y deberemos en el plazo de dos meses posteriores formular demanda contencioso-administrativa, esto es, deberemos llevar a la administración ante los Tribunales de Justicia, para lo que espreceptivo la concurrencia de abogado y procurador.
- ACCIDENTE EN SOLITARIO
Para este tipo de accidente es más imprescindible que nunca tener suscrito un seguro de accidentes. No existirá derecho de reclamación frente a nadie, porque seremos nosotros los únicos responsables. En el mercado hay sociedades médicas que cubrirán los gastos médicos que suframos. Pero las pólizas en todo caso prevén unas indemnizaciones ridículas en comparación con las cantidades que se pagan si la causa de las lesiones viene por culpa de un tercero.
Y es necesario tener este seguro médico por razones obvias. La Seguridad Social resulta harto lenta e insuficiente, y los tratamientos médicos hacia los deportistas no son precisamente especializados. Cualquier persona que salga habitualmente en bicicleta debería de suscribir un seguro de accidentes con unas coberturas médicas especializadas, porque de lo contrario verá cómo, con mucha suerte, tan sólo le prescriban analgésicos y antiinflamatorios, o bien se le colocará una escayola después de una parca radiografía. Y no es exageración, desgraciadamente.
- ACCIDENTES ENTRE CICLISTAS
Esta es una de las grandes lagunas en el conocimiento de los ciclistas. Si causamos un accidente seremos responsables como si lo hubiéramos provocado con un vehículo a motor. Entonces es más que aconsejable que tengamos suscrito un seguro de responsabilidad civil por lo que pudiera ocurrir.
Cuando circulamos por las vías públicas somos conductores de vehículos, por lo que la responsabilidad del accidente y la culpa del mismo serán determinadas conforme a la infracción que la Ley de Seguridad Vial y su Reglamento contemplen.
Hay seguros privados de responsabilidad civil que las diversas compañías venden. El problema es que, para una prima de 60 € tan sólo se suele cubrir un límite de RC de unos 150.000 €. Esto que pudiera parecer una cantidad desorbitada no lo es tanto cuando de indemnizaciones por accidentes graves se trata.
Además ninguna compañía cubrirá accidentes que se causen en una competición o en una marcha cicloturista, que es precisamente cuando más riesgo se corre. Y si descubren que el accidente se produce en una salida oficial de club, tampoco quedará cubierto el siniestro. Ojo con esto, que no es una broma.
El único seguro que cubre esto es el que suscribe toda persona que se federa. Por el hecho de federarse se es beneficiario de un amplio seguro de responsabilidad civil y de un seguro de accidentes obligatorio que cubre los gastos médicos. Esto beneficia a cualquier federado porque así lo disponen las normas legales al quedar amparados por la Mutualidad General Deportiva.
El precio de federarse, además, es irrisorio en comparación con las coberturas y beneficios que se obtienen, porque no existe seguro en el mercado que lo iguale, y desde luego, no hay compañía que cubra los riesgos de la competición o de la participación en marchas.
- RESPONSABILIDADES DE LOS CLUBES Y DE LOS ORGANIZDORES DE COMPETICIONES Y MARCHAS
Este asunto de por sí daría para varios capítulos. Baste que se conozca, si sois organizadores, que cualquier accidente que sea debido a la mala organización de una carrera o una marcha será responsabilidad del organizador. Si se organiza una competición las medidas de seguridad requeridas serán muy superiores a las de las marchas, pues siempre estas primeras se celebran con el tráfico cerrado.
Las marchas, por el contrario, transcurren siempre con tráfico abierto, lo que significa que el ciclista es un usuario de las vías que goza de algunos privilegios, pero que no posee el uso exclusivo de la carretera, pero cuidado: Si en la documentación que se entrega al participante el organizador se compromete a cerrar el tráfico en algunos tramos, cualquier accidente que ocurra por no cerrar convenientemente al tráfico ese tramo concreto será responsabilidad del citado organizador, por mucha firma que el participante entregue eximiendo de responsabilidades al organizador. Ampliaremos este tema en un futuro.
También existirá responsabilidad de la Junta Directiva de los clubes ciclistas cuando, en las salidas ordinarias programadas en los calendarios habituales, se decida circular por carreteras que tengan prohibida la circulación a las bicicletas, caso de ocurrir un accidente en aquel tramo.


***Fuente: Federación Extremeña de Ciclismo

luns, 4 de maio de 2015

Anatomía de un ciclista: 10 ejercicios para volar dando pedales

          Mejorar no es sólo cuestión de darle a los pedales. Si pudieras ver a Contador por dentro, comprobaríamos que propulsa su bicicleta con todo el cuerpo, una gran cantidad de grupos musculares que también tú debes poner a punto.







        Si sólo montas en bicicleta vas a progresar, por supuesto, pero si además trabajas la musculatura que interviene en el gesto del ciclismo, con los cambios de posición que implica, arrancadas, giros, etc. vas a progresar mucho más rápido y además vas a evitar lesiones. La bicicleta tiende a desarrollar mucho ciertas zonas mientras descuida completamente otras y aquí es donde entra en acción este artículo. La fuerza no se debe trabajar sólo en la pretemporada, sino durante todo el año cuando tu objetivo es algo más amplio que la mejor ejecución posible en un momento muy concreto. De esta forma además de beneficios de rendimiento tendrás un cuerpo más equilibrado y más saludable.
El trabajo en el gimnasio es esencial y muy beneficioso para el ciclista, tanto de carretera como de montaña, y aquí tenéis una pequeña selección de ejercicios específicos con los que complementar vuestros rodajes. Nada como una buena base En todos los deportes, ciclismo incluido, es esencial tener una buena base de forma física general.Es la clave para evitar lesiones, llegar lo más alto posible y sobre todo tener una larga carrera deportiva. En la bici generas la mayor parte de la potencia con la musculatura de muslos, piernas y glúteos, pero necesitas estabilizar esa potencia con una zona media fuerte y unos brazos que aguanten el tipo sin inmutarse. Practica estos ejercicios globales con asiduidad y verás cómo mejoras.
Pincha aqui para seguir leyendo y ver los ejercicios

Glucógeno: cómo alimentar nuestras reservas antes de que nos de la pájara


              En este post, y echando mano de los conocimientos de nuestro experto en nutrición Chema Arguedas, vamos a estudiar cómo mejorar este proceso para contar con más garantías ante una prueba ciclista.


             Al participar en una competición o marcha cicloturista, el consumo de glucosa aumenta considerablemente por lo que los depósitos se agotan con más facilidad. Ya lo hemos hablado en el anterior post sobre glucógeno. Y, por supuesto, en una salida en la que tengamos que dedicar un esfuerzo exigente a nivel muscular también consume gran cantidad de glucógeno. Esto se produce porque el glucógeno se encuentra en gran cantidad en las fibras blancas, que son las que trabajan en casos de fuerza. Cuando nos deshidratamos, también se consume más glucosa.
            Estos datos son de gran importancia a la hora de saber cuándo podremos comenzar a estar en déficit glucogénico y de este modo no esperar a última hora para ponerte a comer. El déficit de glucógeno es una pájara en toda regla.


            Relacionado con el hígado, los depósitos hacen de reserva para mantener un nivel de glucosa en sangre lo más estable posible, y no solo a la hora de hacer ejercicio sino en nuestra propia casa, tumbados en el sofá y viendo la televisión. La excitación previa a una competición provoca siempre un aumento del consumo de glucosa. Por eso cuando descansamos también hay que mantener altos los niveles de glucógeno.
El glucógeno que hay en el hígado puede ser transformado en glucosa sanguínea. Esto no puede ocurrir en los músculos, el glucógeno sólo podrá ser utilizado para alimentar a las fibras musculares. Por resumir, los depósitos del hígado siempre se ven afectados y los musculares sólo en caso de que la frecuencia cardiaca supere ciertos límites. Por eso, y aunque hayas hecho un entrenamiento denominado “regenerativo”, siempre tienes que ingerir carbohidratos. Un zumo de frutas azucarado, por ejemplo, y así recargaremos los depósitos hepáticos.


          ¿Cómo funciona el glucógeno hepático? El glucógeno hepático se vacía más rápidamente que el muscular. “Pero también se rellena más rápido”, explica Arguedas. “Algunos estudios indican que la fructosa favorece la recarga del glucógeno hepático y la glucosa una recarga muscular”. Nuestro volumen de disponible aumentará si entrenamos correctamente, por consiguiente
¿Cómo llamar a este fenómeno? Se trata de una circunstancia acaecida como consecuencia del denominado proceso de supercompensación, que exige una pronta recarga del glucógeno tras un vaciado muscular. Tras un entrenamiento intensivo, las principales pérdidas recaen en los depósitos de glucógeno.
     Informacion sacada de esta pagina, pincha aqui y tendras esta y mas info

4 razones para calentar en 4 pasos

            
               Siempre que salgamos con la bici conviene seguir unas pequeñas pautas de calentamiento, ya que nos aporta una serie de beneficio.


1. Si sometemos al músculo a un esfuerzo importante de forma brusca y sin darle un tiempo para que se prepare, aumentamos las posibilidades de lesionarnos, ya que no dispone todavía ni de la temperatura ni de los nutrientes necesarios para poder funcionar al 100%.
2. A nivel respiratorio, mediante el calentamiento aseguramos un correcto aporte de oxígeno a las células musculares.
3. Respecto a la técnica y a la coordinación, un buen calentamiento nos prepara mejor para afrontar cualquier tramo técnico.
4. Finalmente, desde un punto de vista psicológico, a través del calentamiento nos vamos preparando mentalmente para el tipo de esfuerzo que vamos a realizar.
¿Cómo calentar?

Básicamente, el calentamiento tipo sería el siguiente:
1-10-15 minutos de rodaje suave, sin apenas forzar.
2-A continuación, 5 minutos en los que iremos incrementando gradualmente la intensidad, terminando a una intensidad más o menos elevada, es decir, en torno al 90% de nuestra FC máxima.
3-Lo siguiente sería hacer 3 sprints de unos 20 segundos de duración a una intensidad casi máxima, descansando un minuto entre sprints.
4-Por último, otros 5 minutos suaves.

Si esto es demasiado “protocolario” o difícil de llevar a cabo si vamos en un grupo, lo podemos resumir en lo siguiente. Una vez llevemos 10 o 15 minutos de rodaje suave, podemos hacer un esfuerzo de 3-4 minutos llegando al 90% de nuestras pulsaciones máximas. Aunque sea un poco duro de hacer es muy beneficioso para prepararnos de cara a las primeras pendientes empinadas o a los cambios de ritmo del típico del grupo al que le gusta ir rápido desde el principio. Estirar antes no aporta ningún beneficio extra.

esta info y mas cosas pinchando aqui

domingo, 3 de maio de 2015

¿Cuál es el desarrollo adecuado en una bici de 29''?



             A veces, en las bicis de 29'', podemos sentir que el plato de 38 dientes se queda corto en llanos y bajadas. ¿Qué se puede hacer en estos casos?


             El problema que se plantea es una consecuencia del frenesí tecnológico que vive el sector de la bicicleta. Justo cuando acaban de aparecer las transmisiones de 2 platos, no lo olvidemos, desarrolladas para bicis de rueda de 26”, llegan las ruedas grandes. Los nuevos desarrollos de las 2x10 en muchos casos aún no están adaptados para las 29” pero parece adecuado su uso para compensar el peso extra que suponen los componentes asociados a las 29”. Aparte, ¿cómo la industria va a reconocer que las transmisiones 2x10 no son válidas para su uso en 29” cuando ambas tendencias, y lo que supone su desarrollo e implantación supone, hace poco que han llegado al mercado? La “solución” pasa por hacer platos más pequeños para las 29 para mover mejor las ruedas grandes, pero claro, se quedan cortos bajando. Y en unas bielas de 2 platos no puede haber gran diferencia de dientes entre ambos, primero para permitir una buena calidad de cambios y segundo para que no haya una gran diferencia en la transición entre uno y otro. Shimano estima una diferencia máxima de 12 dientes, mientras que en SRAM llegan a 14.
La mejor opción, sin lugar a dudas, exceptuando tal vez la competición, creemos que es el triple plato. Por ejemplo un 22/33/44 de SRAM sería perfecto, sumaríamos gramos pero también polivalencia absoluta. Por algo será que los japoneses de Shimano se han mantenido firmes en las transmisiones 3x10, siendo los últimos en sumarse a la tendencia del 2x10.

Uno, dos o tres platos, ¿qué es lo que más me conviene?


Hasta hace 3 o 4 años, todas las mountain bikes venían con tres platos. Ahora todo ha cambiado.



A la hora de elegir los desarrollos que más nos convienen para ir bien debemos fijarnos en los dos extremos de los mismos: cuál es el desarrollo más corto (el más lento) y cuál es el más largo (el más rápido).
Debemos calcular el avance que supone la combinación del plato pequeño con el piñón grande así como el que resulta de poner el plato grande con el piñón pequeño. El avance significa la distancia que recorre la rueda en cada pedalada.
Para bikers que hagan pocas pistas, que no les importe ir muy rápido o que sus salidas sean más bien técnicas y trialeras el desarrollo más largo no tiene mayor importancia, ya que solo influye si lo que queremos es poder pedalear bien a más de 45 km/h. que quizá es una velocidad a partir de la cual casi no merece la pena pedalear y es más agradable simplemente dejarse llevar por la pendiente.
La opción del triple plato solo es interesante para aquellos bikers que quieran tener todo, es decir, un desarrollo muy corto para subir por las paredes así como uno más largo con el que poder pedalear a más de 50km/h.
Lo cierto es que con los dobles platos no se pierde capacidad escaladora, ya que hay la opción de montar un plato pequeño de hasta 22 (SRAM X9) o 24 dientes (Shimano XT y SRAM X9), es decir, lo mismo que un triple plato.
Si se hacen rutas con subidas muy duras, no se está muy en forma o se tiene algo de sobrepeso habrá que buscar un plato pequeño de 22-24 dientes, que en combinación con un piñón de 36 dientes nos dará un avance por pedalada de 1,5 y 1,6 metros respectivamente. Esto supone que con el plato de 22 dientes se puede ir a 5,7 km/h sin bajar demasiado la cadencia de pedaleo (65 pedaladas por minuto). Con el de 24 dientes, a 6,2 km/h.
Aquellos bikers en mejor forma o que no hagan subidas tan duras, tendrán suficiente desarrollo con un plato pequeño de 26 ó 28 dientes, que permiten ir a 6,7 y 7,2 km/h respectivamente sin tener que ir demasiado atrancados (más de 65 pedaladas por minuto).
En cuanto a llevar un solo plato, lo más interesante que se debe saber es que el sistema de único plato es fácilmente intercambiable, es decir, que en 2 minutos y de forma sencilla se puede cambiar. Esto hace que el sistema sea más polivalente, ya que permite al usuario poner más o menos desarrollo en función de la ruta a hacer. Hay hasta 6 opciones de plato: 28, 30, 32, 34, 36 y 38. Como se llevan 11 piñones ampliados (10-42 dientes), prácticamente se igualan los desarrollos de un plato doble. Por ejemplo, un 32x42 es equivalente a un 28x36. Y un 28x42 a un 24x36. Lo único que se penaliza en estos casos es que hay que pedalear a más de 100 ped/min cuando se pasa de 40 km/h…
  
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