¿Quieres mejorar tus pulsaciones sobre la bicicleta?, sigue estos consejos:
Cuando alguien se da cuenta que lleva
unas cuantas pulsaciones más que el vecino de grupeta y que sus
habituales compañeros de fatigas, comienza a entrar en serio riesgo su
integridad. Por un lado pierde la atención de la rueda del que lleva
delante ya que va más preocupado de echar el ojo al pulsómetro del que
tiene al lado y más posibilidades de sufrir una tortícolis si la salida
es muy larga.
De entrada, no es cuestión de alarmarse porque la situación se adapta perfectamente al dicho: las comparaciones siempre son odiosas. Aquí tienes unos motivos que pueden darte unas pistas por dónde pueden ir los tiros y por qué las pulsaciones pueden subir anormalmente o eso crees:
De entrada, no es cuestión de alarmarse porque la situación se adapta perfectamente al dicho: las comparaciones siempre son odiosas. Aquí tienes unos motivos que pueden darte unas pistas por dónde pueden ir los tiros y por qué las pulsaciones pueden subir anormalmente o eso crees:
1 – Fijarse en las pulsaciones en vez del %
Para poder ser objetivo, lo que interesa
es el porcentaje al que vas trabajando sobre la frecuencia cardiaca
máxima y no las pulsaciones. Por ejemplo, si tienes 200 pulsaciones y tu
compañero 175, si vais al 70% de la frecuencia cardiaca máxima, quiere
decir que en tu caso llevarías 140 pulsaciones y el otro 122
pulsaciones. ¡Ya ves!, 18 pulsaciones de diferencia y sin embargo vais
trabajando en la misma zona.
2 – Estar incubando alguna enfermedad
Si sabes que normalmente vais a la par en
el ritmo cardiaco y ese día, sí llevas bastantes más pulsaciones que tu
compañero, todo indica que estás incubando algún proceso infeccioso y
ya llevas el organismo alterado. Ya saldrá…
3 – No haber recuperado
Si después de entrenar calidad, el pulso
no desciendo del mismo modo que en unos días atrás, puede ser síntoma de
que no has recuperado del todo y quizás necesites más descanso.
4 – Necesitas hacer un parón
Si ves que las pulsaciones ya no
descienden como en semanas pasadas, y además, no llegas fresco a casa
aún con los mismos kilómetros que antes, puede ser indicativo de que
debes comenzar a realizar una transición para despedir la temporada o
visualizar otro pico de forma.
5 – Cansancio orgánico
Si te encuentras en la base y ves que al
final de la sesión, última hora, por ejemplo, llevas el pulso que no
baja, es normal debido al cansancio orgánico y con el paso de las
semanas, lo tendrás controlado.
6 – Falta de hidratación
Si hace mucho calor y no has bebido lo
suficiente, la pérdida de plasma hará que el pulso sea mucho más alto de
lo normal ya que la sangre se espesa. Sobre todo si no estás bien
entrenado.

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